NMIC Executive Director, Maria Lizardo, LMSW, authored an opinion piece for El Diario newspaper on the vital role of women in the human services field and how underfunded government contracts are perpetuating the wage gap.

This op-ed was made possible by the Human Services Council (HSC) and the “Strong Nonprofits for a Better New York” coalition.

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Servicios de la Mano de la Mujer

Por: Maria Lizardo, LMSW

Mientras celebramos el Mes de la Historia de la Mujer, honramos las mujeres destacadas cuyos logros han dado forma a nuestro mundo desde derechos civiles, a ciencias y artes. También debemos tomar este tiempo para reflexionar sobre el trabajo vital que las mujeres asumen cada día para apoyar el bienestar de nuestra ciudad.

La gran mayoría de los trabajadores de servicios humanos son mujeres y ellas son responsables de proveer educación preescolar, buscar refugio para personas en situación de desamparo, ayudar familias a llevar el pan a sus hogares a través de programas de asistencia de nutrición, proveer cuidando a los envejecientes y también ayudar a los desempleados a encontrar carreras con sentido. Mi organización, Northern Manhattan Improvement Corporation, provee servicios integrales para que las familias tengan la estabilidad que necesitan para progresar.

En nuestra área, más del 80% de los trabajadores son mujeres y 44% son mujeres de color, y estamos orgullosos de que las mujeres jueguen ese papel vital en el cuidado de cada miembro de nuestra sociedad. Desafortunadamente, esta fuerza de trabajo es extremadamente mal pagada. El pago anual para los trabajadores de servicios humanos es solo alrededor de un 40 por ciento del promedio de todos los trabajadores. Como sabemos, las mujeres, particularmente las de color, ya están sobrerrepresentadas en los reportes de pobreza e inseguridad económica. Estas empleadas de primera línea se encuentran cada vez más en la misma posición que la gente a las que sirven, buscando servicios sociales para poder llegar a final del mes y mantener a sus familias.

Estos sueldos bajos reflejan la triste tradición de percibir los servicios sociales como ¨trabajo de mujeres¨ y por lo tanto, menos dignos de un pago de calidad. Las organizaciones de servicios humanos sin fines de lucro operan bajo contratos con el Gobierno, pero esos contratos rara vez cubren el costo total de proveer servicios y el Gobierno espera que dichas organizaciones se las arreglen para compensar la diferencia. Esto ha resultado en un sector crónicamente mal financiado y una fuerza de trabajo extremadamente mal pagada.

Esta fuerza laboral, predominantemente femenina, está bien educada. Un 41% posee un título universitario de 4 años y otro 25% tiene algún nivel de educación universitaria, pero sus salarios continúan retrasados. Los bajos sueldos y beneficios reducidos dan como resultado una alta rotación del personal, lo que socaba la calidad de los programas de servicios humanos. Toma tiempo establecer la confianza necesaria en áreas como cuidado de crianza temporal (foster care) y servicios de salud mental y una rotación constante en la fuerza de trabajo hace que el progreso sea increíblemente difícil.

Nuestras autoridades electas hablan del cierre de la brecha salarial de género, pero están ignorando una cuestión clave de equidad que está directamente bajo su control. El Estado es responsable de establecer compensación para cientos de miles de trabajadores sin fines de lucro y, con demasiada frecuencia, la ubican justo por encima de la línea de pobreza. Este bajo salario no refleja la educación, experiencia y habilidades de los trabajadores y tampoco refleja la importancia del trabajo que ellos hacen.

Peor aún, cuando el gobernador Andrew Cuomo aprobó el incremento del salario mínimo el pasado año, no incluyó ese incremento en los contratos sin fines de lucro. Nuestro sector apoyó sus esfuerzos en nombre de nuestros trabajadores y las personas a quienes servimos, pero a menos que él financie ese incremento en nuestros contractos, nuestros trabajadores no podrán beneficiarse de esta nueva política.

Strong Nonprofits for a Better New York es una coalición estatal formada por más de 350 organizaciones sin fines de lucro proveedoras de servicios humanos que está pidiendo al Estado resolver este problema. Nuestras Autoridades en Albany deben financiar el sueldo mínimo en contractos directos y proporcionar incrementos salariales para los trabajadores de servicios humanos que no fueron cubiertos en el incremento de cuidado directo del año pasado. Esto es necesario para nosotros poder atraer y mantener trabajadores calificados para que operen programas estatales vitales.

En discursos recientes, el gobernador Cuomo ha hecho hincapié en el rol de Nueva York como líder nacional en ¨defender de los derechos de las mujeres y en derribar las barreras a la igualdad.¨ Si realmente quiere dar un ejemplo para el resto del país y para el sector privado, él debería dar el paso simple de financiar apropiadamente estos salarios. Tomar acción enviará una importante señal de que Nueva York valora tanto su fuerza de trabajo femenina como el trabajo crucial que las organizaciones sin fines de lucro hacen para ayudar a que nuestras comunidades prosperen.

 

Services at the Hands of Women

By: Maria Lizardo, LMSW

As we celebrate Women’s History Month, we honor the notable women whose accomplishments have shaped our world from civil rights to science to the arts. We must also take this time to reflect on the vital work that women take on each day to support the wellbeing of our city.

The vast majority of human services workers are women and they are responsible for providing early childhood education, sheltering people experiencing homelessness, helping families put food on the table through nutrition assistance programs, caring for the elderly and helping the unemployed find meaningful careers. My organization, Northern Manhattan Improvement Corporation, provides holistic services so that families have the stability they need to flourish.

In our field, more than 80% of workers are women and 44% are women of color, and we are proud that women play this vital role in caring for every member of our society. Unfortunately, this workforce is extremely underpaid. The annual pay for human services workers is only about 40 percent of the average for all workers. As we know, women, particularly women of color, are already overrepresented in poverty and economic insecurity. These frontline employees increasingly find themselves in the same position as they people they serve, seeking social services in order to make ends meet and provide for their families.

These low wages reflect the sad tradition of viewing social services as “women’s work” and therefore less worthy of quality pay. Nonprofit human services organizations operate under contracts with the government, but these contracts rarely cover the full cost of providing services and the government expects nonprofits to figure out how to make up the difference. This has resulted in a chronically underfunded sector and an extremely undercompensated workforce.

This predominantly female workforce is well-educated, with 41% holding a four-year college degree and another 25% having some level of college education, but their salaries continue to lag. Low wages and diminishing benefits result in high staff turnover, which undermines the quality of human services programs. It takes time to build up the trust required in areas like foster care and mental health services, and a constantly shifting workforce makes progress incredibly difficult.

Our elected leaders talk about closing the gender pay gap, but they are ignoring a key equity issue that is directly in their control. The state is responsible for setting compensation for hundreds of thousands of nonprofit workers, and too frequently they are setting it just above the poverty line. This low pay does not reflect the education, experience and skills of the workers and it does not reflect the importance of the work they do.

Even worse, when Governor Cuomo passed the minimum wage increase last year, he failed to include this increase in nonprofit contracts. Our sector supported his efforts on behalf of both our workers and the people we serve, but unless he funds this increase in our contacts, our workers cannot benefit from this new policy.

Strong Nonprofits for a Better New York is a statewide coalition of more than 350 nonprofit human services providers and we are asking the State to fix this problem. Our leaders in Albany must fund the minimum wage on direct contracts and provide salary increases for human services workers who were not covered in last year’s direct care increase. This is necessary for us to attract and maintain qualified workers to operate vital state programs.

In recent speeches, Governor Cuomo has made it a point to highlight New York’s role as a national leader in “championing women’s rights and breaking down barriers to equality.” If he really wants to set an example for the rest of the country and for the private sector, he should take the simple step of properly funding these salaries. Taking action will send an important signal that New York values both its female workforce and the crucial work that nonprofits do in helping our communities to thrive.